Sobre Pescaderias Ricardo

Nuestra historia

Ricardo Gómez provenía de una familia que durante generaciones se había dedicado al negocio de la mar. A la tierna edad de 9 años, empezó a trabajar ayudando a su padre, y hasta el último de sus días estuvo trabajando en lo que más quería además de su gran familia, fue el pescadero más longevo, dedicando más de 60 años a esta hermosa profesión.

En 1948 Ricardo iba con una bici y un carrito enganchado a esta, le tocaba salir por la noche para esperar la mercancía que llegaría de la Costa en unas horas. Tenía que ir desde la zona del cementerio donde vivía, hasta el centro. Debido a lo peligroso del trayecto, más aún para un niño de tan solo 9 años su madre le acompañaba parte del trayecto, hasta la calle Del Convento. El pequeño Ricardo se quedaba esperando solo a altas horas de la madrugada hasta que llegaba su padre, junto a otros pescadores con animales que cargaban desde Sancti Petri y la Barrosa, las Parpujas entre otros pescados que habían sido capturados esa misma noche. Cargaba su carrito con ayuda de su padre y cada mañana salía a vender la mercancía que habían conseguido.

Puerto de Santa María, Puerto Real, Cádiz…, eran algunas de las localidades hasta las que iba pedaleando y cargando con los kilos de pescado para venderlo. Distancias muy largas para un niño pedaleando y tirando de varias docenas de kilos, más aún cuando el tiempo no acompañaba, lluvias, el levante… Fatigas que recordaría muchas décadas después, pero con orgullo por haber ayudado todo lo que pudo a su familia.

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Así fueron pasando los años, mientras Ricardo seguía yendo cada madrugada con su bici y su carrito a esperar la mercancía para salir con ella y venderla durante el resto del día. Con 12 años, cuando las ventas empezaron a ponerse más difíciles, decidió que sería buena idea llevar los pescados a zonas donde no había costa, como Medina Sidonia. Tuvo que pedalear subiendo el largo trayecto con su bicicleta de piñón fijo, tirando del carro donde llevaba de 80Kg de pescado, a pocos metros de la cima por el gran esfuerzo que había hecho empezó a encontrarse mal, por suerte un vecino pasaba por allí y junto a su burro remolcaron hasta arriba la carga del carrito. El amable vecino al ver a Ricardo tan cansado, decidió ir a por algo para que se sintiera mejor, y fue entonces cuando Ricardo probaría por primera vez una Coca- Cola la cual le sentó de maravilla, recupero las fuerzas, vendió toda la mercancía y retomo el viaje de vuelta hasta su casa.Se convirtió en un gran pescadero, tanto que muchos pescadores le buscaban a el directamente para que fuera el quien vendiera sus capturas, ya que era muy querido por todos los vecinos y clientes que iba haciendo a lo largo de los años.

En 1957 Ricardo cumplía 18 años y se compro su primera moto, con ella iba a La Barrosa, Sancti Petri y cargaba allí mismo los pescados para luego venderlos. Pero en 1959 La Guardia Civil que pasó a tener competencias en materia de tráfico cambio la ley y se prohibió vender pescado en moto, por lo que en cuanto pudo se compró un Isocarro donde cargaba los Atunes que habían sido capturados en la Almadraba de Sancti Petri.

 

El negocio fue mejorando con el paso del tiempo, las ventas no paraban de aumentar, y en 1967 adquirió el primer camión un Avía, en los años 70 padre e hijo trabajan codo con codo, por las noches yendo a recoger los pescados y mariscos recién capturados por los pescadores, y por la mañana en la pescadería que habían adquirido. Mientras además iba formando su gran familia, ya que junto a su mujer criaron 8 maravillosos hijos.
Lo que comenzó en 1948 un niño de 9 años, se ha convertido hoy en día en una gran empresa familiar, la cuarta generación sigue el camino de Ricardo y cuentan ya con 18 empleados y familiares que dedican su esfuerzo a ese gran proyecto que formo Ricardo. Pescaderías Ricardo dispone actualmente de una flota de camiones frigoríficos y 5 pescaderías. Al frente de la empresa se encuentran dos de sus hijos Catalina y Jesús Gómez